¡Mira este libro!: A flor de piel, poesía del cuerpo y las sensaciones.

Un libro que habla sobre la relación de nuestro cuerpo con el entorno y con nosotros/as mismos/as, eso es “A flor de piel. Pensando con el cuerpo”. ¿Sabemos conectarnos con nuestro propio cuerpo? ¿Le enseñamos a nuestros/as hijos o hijas a conectarse con sus propios cuerpos? Solemos vivir el cuerpo desde el ámbito de la salud, o desde el autocuidado, el respeto, la protección, la alerta. Y aquí encontraremos una propuesta para entender al cuerpo como un recorrido que une la infancia, la adultez y la vejez.

a flor de piel agua tierra

La poesía es una invitación a conectar, a despertar los sentidos e incluso el inconsciente. Por eso parece tan apropiada para un libro que hable sobre la conexión con ese cuerpo del que parecemos tan desconectados/as en nuestros días. Hay en los poemas de este libro la intención de hacer un recorrido vital, por eso comienza con “Del agua a la tierra” que habla sobre ese momento inicial en que estamos en aguas oscuras, dentro del vientre materno, y de donde salimos hacia la tierra.

a flor de piel arrugas

Nos gusta que sea un libro para pensar y leer con calma, sin prisas. Porque para conectar con nosotros/as mismos/as necesitamos de ambos elementos. Son poemas que no están pensados “para niños y niñas”, si no para quien quiera escucharlos. Son pequeñas cápsulas que invitan a jugar, a observar nuestras propias arrugas, nuestra piel, nuestras sensaciones ante lo que nos agrada o desagrada. Como en “Lazos”, que nos muestra a un hombre adulto que siente que su piel no sabe volver a su cuerpo después de un abrazo:

“Siempre va vestido.
Sospecha que su piel no sabe que tiene que volver con él después del abrazo.
Y es que un día dio un beso,
y ella se quedó para siempre en su corazón.”

a flor de piel lazos

Las ilustraciones acompañan perfectamente a cada poema, entregando una posibilidad de interpretación, amplificando o distorsionando lo que habíamos comprendido, dando pistas o confundiendo a quien lee. Porque un libro de poesía ilustrado, es un experimento también, que da libertad a ambas voces, y que no se puede leer de una sola manera.

a flor de piel calor

Nos gustan los libros así: no siempre el mensaje tiene que ser directo, educativo o comprensible a primera vista. Creo que es necesario leer también otro tipo de libros, que nos dejen pensando, que nos sean incómodos (porque no los entendemos tan bien), que nos hagan soñar. La poesía es un terreno difícil, porque hay quienes sienten que “no es para ellos/as”, que es fome, que no la entienden, y eso les hace sentir mal.

a flor de piel oso tortuga

Pero hay que darle una oportunidad a la poesía, porque está en todo lo que nos rodea: en cómo caen las hojas, en la primera caricia a un/a bebé, en el cielo nocturno, en las preguntas que nos hacemos sobre el origen del universo o sobre su destino. Por eso “A flor de piel. Pensando con el cuerpo” es de esos libros que recomendamos para atesorar, para leer y releer a través de los años, y así descubrir cuánto hemos cambiado.

a flor de piel universo

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¡Un abrazo y hasta la próxima!

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