¿Lo sabías? Leer antes de dormir es increíblemente beneficioso para el cerebro de niños y niñas.

Cuando se recomienda leer en familia antes de dormir, se suele apelar a dos grandes razones: ayuda a dormir mejor -pues nos relaja después del ajetreo del día a día -y potencia el vínculo amoroso entre quienes leen. No en vano el dicho popular reza "Familia que lee unida, permanece unida". (¿o no era así?) Pero hoy sabemos de una importante razón para seguir contando historias antes de dormir: al leer a Caperucita rebelándose ante el lobo, o a la Oruga Glotona comiendo todo lo que encuentra a su paso, estamos potenciando el desarrollo del cerebro de nuestros/as niños y niñas.

La interacción verbal con niños y niñas, lo que incluye el acto de leer, es una fuente de aprendizaje increíble: incrementar el razonamiento lógico, regular las emociones, comunicarse mejor con otros/as y ayudar al manejo y desarrollo del propio lenguaje, son sólo algunos de sus beneficios. Estudios, como el del doctor G. Reid Lyon -jefe del área de desarrollo y comportamiento infantil del Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano (INSIDH) en Bethesda, Maryland (EE.UU.) -, señalan que hay diferencias neuronales entre niños y niñas a quienes se les lee habitualmente, versus aquellos/as a quienes no.

Lo interesante es que estas conexiones neuronales pueden activarse y modificarse. Según estudios del INSIDH en las universidades de Yale (New Heaven, Connecticut) y Texas (Austin, Texas), los cerebros de niños y niñas a quienes no se les leía habitualmente tenían poca actividad en el área de procesamiento verbal. Pero después de que los/as investigadores/as pasaran una o dos horas diarias durante ocho semanas, leyendo y realizando ejercicios de comprensión lectora y comunicación a estos/as niños y niñas, sus cerebros habían cambiado y eran similares a los de niños y niñas a quienes se les leía desde siempre.

Incrementamos este desarrollo de las conexiones neuronales cuando leemos, por ejemplo, "Todos a dormir" y hacemos hincapié en las rimas de la historia: "Cuando se acerca la noche / mamá gorila descansa, / el bebé da muchas vueltas / y luego sube a su panza." Lo que estamos haciendo es mostrando una forma de funcionamiento del lenguaje, que permitirá al crecer acercarse a la lectura de este tipo de textos con mayor familiaridad.

Todos a dormir de Yael Frankel y Amanuta

Construyendo un diccionario interno

Las historias que leemos pueden ser una fuente de conversación para el día a día, lo que incrementa las posibilidades comunicativas y el manejo de las palabras en niños y niñas. Cuando leemos "La pequeña Oruga Glotona" y nombramos cada alimento, podemos relacionarlos con los que come nuestro hijo o hija, y así estaremos fomentando el uso correcto de las palabras. Eso sí la doctora Lise Eliot, profesora de neurociencias en la Universidad de Chicago y autora del libro "What's Going On in There? How the Brain and Mind Develop in the First Five Years of Life", señala al respecto que es importante no corregir constantemente a nuestros/as hijos y/o hijas cuando hablan: la idea no es desalentarles haciéndoles ver sus errores, si no responderles con la frase correcta y así "modelar" el uso correcto del lenguaje.

La pequeña oruga glotona de Eric Carle y Kókinos

Leer además expande el vocabulario, porque niños y niñas se ven enfrentados/as a situaciones y palabras -como terrón de azúcar o zarzas -que no necesariamente forman parte de sus conversaciones cotidianas o de su contexto. Por esto es importante escoger historias de calidad, en las que el vocabulario sea rico y variado, como en "Búho en casa" de Arnold Lobel donde leemos palabras más complejas como zarandeó, resoplido, cobija o volteó.

Búho en casa de Arnold Lobel y Ekaré

¡Una más y estamos! ¿Ya?

Eso me dice el Facu cada vez que terminamos de leer un libro, y he repetido mil veces que ahora sí ya vamos a hacer tuto. Sabemos que pedir repetición es una forma de retrasar la hora de dormir, y así poder disfrutar más tiempo de ese calorcito, esa unión, de ese amor. Pero quizá no sabemos que repetir las historias una y otra vez, es una excelente forma de desarrollar el razonamiento lógico. Cuando leemos un libro por primera vez, niños y niñas no logran captar todo, señala Virginia Walter profesora de educación y estudios de información en la Universidad de California. Pero a medida que escuchan la misma historia una y otra vez, comienzan a notar patrones y secuencias que se repiten, rimas y pequeños cantos que les permiten anticipar qué dirá la página siguiente.

También la repetición de las historias les permite predecir qué va a suceder, basándose en sus conocimientos previos. Estos saberes -detectar patrones, comprender secuencias y predecir sucesos -ayudarán a niños y niñas en otras áreas del conocimiento, como matemáticas, ciencia, música y escritura. 

La lectura en voz alta, el ritual de leer en amor y empatía, no debiera desaparecer una vez que niños y niñas ya leen solos/as: ahora estarán desarrollando y agudizando su comprensión lectora. Es bueno entonces seguir comentando las lecturas, haciendo preguntas, y formulando hipótesis. Así la lectura permanecerá como una fuente de unión, vínculo y comunicación familiar.

Un ritual amoroso

Para que el desarrollo cognitivo que produce la lectura sea fructífero, es importante que niños y niñas disfruten la lectura. Peter Gorski, cabeza del comité de primera infancia de la Asociación Americana de Pediatría, señala que lo más importante es que el/la bebé logre asociar la lectura con conexión emocional y diversión. Cuando un/a niño o niña está cómodo/a y calientito/a, la lectura en voz alta puede reducir sus niveles de estrés. El estrés es generado por la producción de cortisol, que es la hormona que les permite reaccionar antes situaciones desagradables o dañinas (como sufrir bullying en la escuela o pasar por cambios muy grandes). 

Un poco de cortisol es bueno para lidiar con cantidades normales de estrés. Pero cuando hay demasiado cortisol en el cuerpo de un/a niño o niña, éste bloquea su capacidad de aprendizaje. Para que el ritual de la lectura sea un momento relajante, acurrúcate junto a tu/s peque/s en un lugar cómodo y cálido, junto a su juguete preferido. Sin duda será bueno no sólo para los niveles de cortisol de ambos/as, si no también para el alma y el corazón.

 

2 comentarios

  • Toda la razón Nati, me encantó el artículo, si pudiéramos potenciar la lectura en familia y que a los niños les lean desde pequeños tendríamos otros escenarios en la escuela, soy profesora, y veo constantemente muchas carencias entorno a la lectura, pero desde mi aula trato de leerles cuentos cada vez que puedo y es increíble como se sorprenden y les gusta escuchar. En un aula con 38 niños he logrado que imaginen y conecten con sus vidas, es fabuloso lo que puede hacer un libro en los niños!

    Pao ferusi
  • Comparto contigo cada palabra, también que detrás de un libro se abren infinitas posibilidades… Sólo tener la sensación de el aroma a un libro nuevo, o ver la cara de asombro
    de mi Amandita al pasar a la siguiente página es algo maravilloso… Muchas gracias por compartir tus lecturas favoritas de ese modo ampliamos nuestra pequeña biblioteca familiar 💓

    Pamela Cáceres

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