Descubre cómo leer a nuestros hijos e hijas pequeños/as, ayuda a criar con menos conflictos y más empatía.

¿Han tratado de leer juntos/as después de un gran conflicto o de una pataleta agotadora? ¿O cuando están en una situación que requiere paciencia -como la espera en el doctor, en un aeropuerto, en la fila del banco -y todo se está poniendo muy MUY tenso? Al principio puede ser algo incómodo, porque la lectura es intimidad y conexión: cuesta aflojar la mandíbula, sacarse el ceño fruncido, el gesto aún enojado, las miradas acusadoras que nos rodean. Pero si seguimos leyendo, aparece el abrazo, la mirada cómplice, la calma, la paz, los corazones latiendo juntos, la respiración tranquila, las risas y el buen humor. ¡Es como un acto de magia!

Por eso me pareció maravilloso este estudio del Journal of Developmental & Behavioral Pediatrics publicado en mayo de este año, que señala que la lectura compartida desde muy temprana edad se asocia con una crianza menos conflictiva/confrontacional y más calma/empática. En él se analizaron a 2.000 mujeres junto a sus hijos e hijas, y se descubrió que aquellas madres que leían habitualmente a sus pequeños y pequeñas de un año de edad, lidiaban con más tranquilidad con los conflictos cotidianos cuando cumplían tres años. Así también, quienes leían regularmente a sus hijos e hijas de tres años de edad, tenían menos conflictos y eran más empáticas cuando éstas/os alcanzaban los cinco años. Por lo mismo, estos/as niños y niñas, tenían más autocontrol y prestaban más atención. 

Cuando nuestros/as hijos e hijas nacen, sin duda pueden reconocer nuestra voz. Sabemos que cantarles y hablarles les calma y les hace sentir seguros/as. Cuando un/a bebé se siente seguro/a, es feliz. Y un/a bebé o niño/a feliz, es sinónimo de mamás y papás más felices. Leerles es un momento de felicidad, de acurrucarnos y abrazarnos en torno a un mundo que se abre ante nuestros ojos y oídos. La lectura permite entonces disfrutar de la alegría de criar en paz y felicidad. Es un modo, de tantos, de mostrar este amor tan profundo.

Otros estudios señalan que la lectura compartida ayuda también a que los cerebros de bebés y niños y niñas pequeños/as se desarrollen de manera más saludable: la lectura es una de las mejores formas de desarrollar conexiones neuronales efectivas. A cada segundo se desarrollan en el cerebro de un/a bebé nada más y nada menos que ¡un billón de conexiones neuronales! Esta increíble cifra sigue aumentando hasta que niños y niñas llegan a los cinco años de edad, cuando sus cerebros alcanzan el 90% de su desarrollo. Leerle a niños y niñas pequeños/as les ayuda a desarrollar la empatía, e incluso a reconocer y comprender sus propias emociones y las de quienes les rodean. 

Por si fuera poco, ya hace tiempo se habla de la importancia que la lectura compartida tiene en el desarrollo del lenguaje de niños y niñas, lo que se traduce en mejores resultados académicos -si esto nos parece relevante -y más aún en el desarrollo de habilidades sociales que perdurarán para toda la vida. En términos técnicos, cuando a un/a niño o niña se le lee constantemente desarrolla un vocabulario más amplio, comprende mejor las estructuras gramaticales, y suele aprender a leer con más facilidad y felicidad. Como verán, ¡muchas razones para leer en familia!

1 comentario

  • Que interesante compartir artículos de tanta importancia , que apuntan a la importancia de la lectura desde temprana edad.

    Cecilia Baeza Gutiérrez

Dejar un comentario

Por favor tenga en cuenta que los comentarios deben ser aprobados antes de ser publicados