Al sur de la Alameda

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Ekaré Sur

1 disponible

Un pequeño colegio está ocupado por los estudiantes y desde entonces todo parece haber cambiado: las aulas, el patio y hasta los mismos alumnos, entre ellos Nicolás -el mejor portero del equipo de fútbol-, que escribe en su cuaderno un diario de la toma. Esta atractiva novela ilustrada se desarrolla en los vibrantes comienzos de la Revolución pingüina del año 2006. (Reseña Editorial)

  • Tapa blanda.
  • Escrito por Lola Larra.
  • Ilustrado por Vicente Reinamontes.
  • Recomendado desde 12 años.

¡Adiós y tantas gracias!

Llegó el momento de anunciar lo inevitable: es hora de cerrar la librería. Pronto nacerá Lautaro, mi segundo hijo, y no tendré ya el tiempo necesario para dedicarlo a todo el trabajo que implica este querido proyecto. Hace tiempo además que la librería no nos provee lo que necesitamos para que subsista sin tener que endeudarnos y apretarnos el bolsillo. Y por lo mismo, sentimos que es hora de dar un paso al costado.

Han sido casi 3 años de alegrías y preocupaciones, de mucho trabajo, pero también de mucho aprendizaje. Tres años de crecimiento como familia, que también han permitido llegar a esta conclusión en paz y con la sensación de que hemos hecho todo lo que está en nuestras manos para lograrlo. A veces no se tienen los recursos necesarios, a veces la vida trae otras aventuras. A veces el camino no está tan claro, y hay que aprender a escuchar, a evaluar, a cerrar ciclos que traerán nuevos aires.

A mí personalmente me duele dejar este proyecto, porque mi amor por los libros ha crecido exponencialmente desde que partimos con esta loca idea un día de primavera del 2017. Le he dedicado muchas horas de trabajo, he aprendido a gestionar desde sitios web hasta finanzas y administración de empresas, he invertido mucho tiempo en ferias y trámites eternos en el SII. Le he sacado tiempo a compartir con el Facu, he dormido poco, han sido muchas noches en vela tratando de hacer que todo fuera como a mí me gusta. Por eso, me duele pero a la vez me alegra haber vivido todo esto, haber aprendido tanto: me siento orgullosa de mí misma, del poder que tengo dentro para abrir las alas y emprender un proyecto propio.

Por lo mismo, mantendré abiertas las redes sociales, para seguir compartiendo todo aquello que me hace sentido. Quiero abrir un blog donde pueda seguir hablando de los temas que me mueven: los libros, una crianza respetuosa y amorosa, los juegos y las actividades que hacemos en familia, nuestros paseos y aventuras. No sé si podré hacerlo en el corto plazo, pero me gustaría tener un espacio donde nos sigamos leyendo, donde armemos una comunidad, donde pueda ayudar a quien lo necesite con lo que sé y amo en esta vida.

No tengo palabras para agradecer a quienes han confiado en nuestra librería durante este tiempo: a las editoriales amigas, a las editoras y los editores independientes que se sacan la mugre día a día, a las gestoras culturales que ponen todo su tiempo a disposición a pesar de vivir en un Estado que no les garantiza los recursos para desarrollar su trabajo, a las clientas que han confiado mes a mes en lo que hacemos. No quiero nombrarlas una por una, porque sé que olvidaría a alguien importante. Pero agradezco infinitamente a la vida por ponerles en mi camino. 

Un gran abrazo, y nos seguimos leyendo por las redes sociales.

Natalia, Facu, Lautaro y Cristian.

123 ¿cuántos ves? + ideas para jugar

Los libros de cartón fueron el primer acercamiento a los libros que tuvimos con el Facu. Cuando él nació, yo sólo sabía que los libros de ese material eran los más apropiados para que pudiera jugar con ellos. Así que teníamos algún libro de tela y unos libritos de cartón, que le leíamos día y noche y que él miraba, exploraba y mordía un poquito. Por eso siempre tenemos libros de este material en nuestro catálogo, y por eso nos encanta la colección BB de Editorial Amanuta, cuyo lema reza “Libros para cantar, leer, mirar y morder”. 

1 2 3 cuantos ves araña pollito

Uno de nuestros favoritos es éste, “1, 2, 3 ¿cuántos ves?” escrito e ilustrado por Carmen Cardemil. Es un libro que muestra los números y algunos animales de la fauna chilena, con los bellos collages que son característicos de la obra de Carmen. Y como son libros pensados desde que un niño o una niña nace, abren un mundo de posibilidades. Les cuento algunas ideas para jugar con este libro a continuación:

1 2 3 cuantos ves ballena jorobada

La primera de ellas es la exploración libre en un espacio de movimiento en libertad: un espacio cómodo y calientito donde el/la bebé pueda estar acostado/a sin barrotes, sin límites, y que le permita explorar su entorno, con algunos juguetes de madera, sonoros, y algunos libros alrededor. Con esta libertad, el/la bebé se acercará a los libros de manera natural, como un juego, como parte de su entorno, y entonces no necesitará de más introducción que la de su propia experiencia.

1 2 3 cuantos ves puma

Otra posibilidad es explorarlo con niños y niñas más grandes, que estén interesados/as por los números y a quienes les gusten los animales. O sea, ¡con prácticamente cualquier niño o niña en el mundo! Podemos recolectar piedras, pintar un símbolo de cada animal en cada piedra, y luego jugar a contar con las piedras a medida que la historia avanza. Porque es indudable que aprender desde lo concreto, el juego, y la mezcla con el arte, siempre será más significativo.

1 2 3 cuantos ves ranita de darwin

Una tercera posibilidad es jugar a recrear esta hermosa técnica del collage, dando papeles de colores -el papel volantín funciona muy bien -a niños y niñas que ya manejan las tijeras y el pegamento. Así podemos tener un momento divertido de creación, de inspiración, de observación, que amplifica la experiencia de la lectura. También dibujar libremente inspirados/as en las ilustraciones del libro o en los animales que allí se mencionan, es siempre una actividad que niños y niñas disfrutan.

1 2 3 cuantos ves monito del monte

Otra posibilidad es contrastar los animales del libro con imágenes de los animales reales: podemos imprimir láminas grandes con fotografías reales o conseguir alguna enciclopedia sobre fauna chilena, ponerlas en un lugar visible (como en la pared o colgando de una cuerda), y así dejar abierta la posibilidad de reconocer los animales y la flora que aparecen en el libro. Y si podemos ver esos animales en vivo, recorrer algún bosque o Parque Nacional, visitar un Museo de Historia Natural, entonces la experiencia será aún más increíble

1 2 3 cuantos ves zorro chilote

Múltiples oportunidades de leer en familia y de compartir momentos importantes en torno a los libros. Así se va cultivando un amor profundo por ellos, y así pasan a formar parte de nuestra vida.

Un abrazo,

Natalia.

Imagina en la cocina, para nunca dejar de soñar.

“Imagina en la cocina” es un libro escrito e ilustrado por Salvador Ibáñez, y publicado por Círculo Rojo Editorial, una pequeña editorial española dedicada al mundo de la autoedición. Lo recibimos en nuestra librería hace un poco más de un año, en una caja enorme que traía diversos tesoros directo desde España. En ese momento importábamos algunos libros, así es que pudimos hacernos con varios ejemplares de este álbum. Y hoy quiero contarles un poquito más de él.

imagina en la cocina 01

El libro cuenta la historia de un niño y su papá: el niño reflexiona sobre la capacidad de ensoñación que algunas personas tienen, y se da cuenta que su papá es una de esas personas. En tiempos en que el mundo es un caos acelerado, es bonito leer historias en las que prima la calma, el goce, la capacidad de seguir imaginando y sorprendiéndose con lo que nos rodea. Así, este sabio niño nos muestra la importancia de detenerse, de hacer pausas, de no tener prisa.

“Hay personas que se entretienen con cualquier cosa”.

imagina en la cocina hay personas

¿Quién no quisiera ser siempre una de esas personas? A medida que crecemos perdemos esa capacidad de contemplar, de ver el amanecer por la ventana, de mirar el paisaje que nos rodea, de escuchar el canto de los pájaros o admirar la forma de las nubes. En las calles y en la locomoción colectiva nos topamos todo el tiempo con personas que jamás quitan los ojos de su celular, de su pequeño mundo privado. Y leer “Imagina en la cocina” es darse cuenta de cuánto necesitamos desenchufarnos un rato.

imagina en la cocina pájaros

El papá de este niño le cuenta qué imagina cuando se queda embobado mirando cómo la cafetera prepara el café de la mañana: ve a una bailarina que gira sobre sí misma, ve los paraguas de la gente en días lluviosos. Así, este padre le enseña también a su hijo que soñar es relevante, que todos y todas tenemos la capacidad de seguir haciéndolo eternamente, siempre y cuando tengamos ganas de darnos ese espacio.

imagina en la cocina bailarina

Es un libro perfecto para quienes aún no ponemos los pies en la tierra, para quienes somos vistos como “bichos raros” por andar mirando las nubes o buscando pajaritos entre las ramas de los árboles. Es un libro que te va a gustar mucho si crees que la imaginación a toda edad es fundamental para vivir con más calma, o si sientes que el mundo va mucho más rápido de lo que quisieras. 

imagina en la cocina paraguas

Y es también un lindo libro para regalar a los papás, para que se vean en este relato donde el vínculo con los hijos es el de la cotidianeidad, el de la naturalidad de seguir siendo fieles a sí mismos a pesar del paso del tiempo y de las responsabilidades de la vida adulta. A veces se nos olvida que el mejor ejemplo que podemos darle a nuestros hijos y nuestras hijas, es ser fieles a nosotros/as mismos/as.

imagina en la cocina princesa

Por último, es un libro que abre posibilidades creativas: podemos leerlo con jóvenes y adultos/as, e indagar sobre sus propias ensoñaciones. De ahí surgirán cuentos propios, poemas, ideas, que permitan creer que esos sueños son importantes. Así como lo canta Kevin Johansen “qué lindo que es soñar, soñar no cuesta nada”.

Un abrazo,

Natalia.

10 Niñas piratas, las más rudas de altamar.

“10 niñas piratas” es uno de los más recientes libros publicados por Editorial Amanuta. Está escrito por Esteban Cabezas e ilustrado por Dani Scharf. Y nos cuenta la historia de unas niñas, diez para ser más específica, que son las piratas más feroces del mar. Comen sushi de tiburón, usan grandes espadas, les faltan dientes y no dudan en pegar patadas voladoras para defenderse. ¿Te atreves a conocer la historia de estas temibles niñas piratas?

10 niñas piratas 01

Las historias de niñas piratas están muy en boga ahora: es bonito ver cómo la sociedad se va a abriendo a comprender que niños y niñas tienen derecho a jugar e imaginar el mundo desde el lugar que deseen. Y es lindo también que los libros reflejen estos cambios, que se hagan cargo de estos temas, y que no tengan miedo en mostrar a niñas y niños diferentes, diversas/os, y sobre todo llenas/os de energía, creatividad y valentía. Así son precisamente estas diez niñas piratas.

10 niñas piratas sushi de tiburón

Seguramente tú también conoces a una Constanza, una María, una Antonia o una Isidora. Éstas son sólo algunas de las niñas salvajes, que son de armas tomar, tienen buena puntería, son aguerridas, e incluso peligrosas. Por lo mismo es un libro que disfrutarán mucho las niñas que se sienten identificadas con este modo de ser, y los niños que encuentren en estas divertidas niñas a sus propias amigas, hermanas, primas o vecinas.

10 niñas piratas Constanza amarra

Es un libro con texto rimado, muy musical, pero además lleno de humor. Así que también es ideal para ser contado, para inventar con él una canción pirata, para reír en la sala de clases cuando lo estemos leyendo y tengamos compañeras que lleven sus mismos nombres. Es un libro para disfrutar, para leer relajadamente, para temer y atreverse a conocer su historia. 

10 niñas piratas Antonia dos dientes

Sus ilustraciones son además muy potentes, evocando a las obras que se hacen con retazos de papel, con bloques de color y trazos simples. Por lo mismo, permite también invitar al juego posterior a la lectura: construir nuestras propias niñas piratas -a imagen y semejanza de las niñas que conocemos -, recrear una escena de manera diferente, contar una historia nueva con nuevas niñas e incluso con niños. ¡Muchas posibilidades de imaginar y crear!

Un abrazo,

Natalia.

Descubre cómo leer a nuestros hijos e hijas pequeños/as, ayuda a criar con menos conflictos y más empatía.

¿Han tratado de leer juntos/as después de un gran conflicto o de una pataleta agotadora? ¿O cuando están en una situación que requiere paciencia -como la espera en el doctor, en un aeropuerto, en la fila del banco -y todo se está poniendo muy MUY tenso? Al principio puede ser algo incómodo, porque la lectura es intimidad y conexión: cuesta aflojar la mandíbula, sacarse el ceño fruncido, el gesto aún enojado, las miradas acusadoras que nos rodean. Pero si seguimos leyendo, aparece el abrazo, la mirada cómplice, la calma, la paz, los corazones latiendo juntos, la respiración tranquila, las risas y el buen humor. ¡Es como un acto de magia!

Por eso me pareció maravilloso este estudio del Journal of Developmental & Behavioral Pediatrics publicado en mayo de este año, que señala que la lectura compartida desde muy temprana edad se asocia con una crianza menos conflictiva/confrontacional y más calma/empática. En él se analizaron a 2.000 mujeres junto a sus hijos e hijas, y se descubrió que aquellas madres que leían habitualmente a sus pequeños y pequeñas de un año de edad, lidiaban con más tranquilidad con los conflictos cotidianos cuando cumplían tres años. Así también, quienes leían regularmente a sus hijos e hijas de tres años de edad, tenían menos conflictos y eran más empáticas cuando éstas/os alcanzaban los cinco años. Por lo mismo, estos/as niños y niñas, tenían más autocontrol y prestaban más atención. 

Cuando nuestros/as hijos e hijas nacen, sin duda pueden reconocer nuestra voz. Sabemos que cantarles y hablarles les calma y les hace sentir seguros/as. Cuando un/a bebé se siente seguro/a, es feliz. Y un/a bebé o niño/a feliz, es sinónimo de mamás y papás más felices. Leerles es un momento de felicidad, de acurrucarnos y abrazarnos en torno a un mundo que se abre ante nuestros ojos y oídos. La lectura permite entonces disfrutar de la alegría de criar en paz y felicidad. Es un modo, de tantos, de mostrar este amor tan profundo.

Otros estudios señalan que la lectura compartida ayuda también a que los cerebros de bebés y niños y niñas pequeños/as se desarrollen de manera más saludable: la lectura es una de las mejores formas de desarrollar conexiones neuronales efectivas. A cada segundo se desarrollan en el cerebro de un/a bebé nada más y nada menos que ¡un billón de conexiones neuronales! Esta increíble cifra sigue aumentando hasta que niños y niñas llegan a los cinco años de edad, cuando sus cerebros alcanzan el 90% de su desarrollo. Leerle a niños y niñas pequeños/as les ayuda a desarrollar la empatía, e incluso a reconocer y comprender sus propias emociones y las de quienes les rodean. 

Por si fuera poco, ya hace tiempo se habla de la importancia que la lectura compartida tiene en el desarrollo del lenguaje de niños y niñas, lo que se traduce en mejores resultados académicos -si esto nos parece relevante -y más aún en el desarrollo de habilidades sociales que perdurarán para toda la vida. En términos técnicos, cuando a un/a niño o niña se le lee constantemente desarrolla un vocabulario más amplio, comprende mejor las estructuras gramaticales, y suele aprender a leer con más facilidad y felicidad. Como verán, ¡muchas razones para leer en familia!

A flor de piel, poesía del cuerpo y las sensaciones.

Un libro que habla sobre la relación de nuestro cuerpo con el entorno y con nosotros/as mismos/as, eso es “A flor de piel. Pensando con el cuerpo”. ¿Sabemos conectarnos con nuestro propio cuerpo? ¿Le enseñamos a nuestros/as hijos o hijas a conectarse con sus propios cuerpos? Solemos vivir el cuerpo desde el ámbito de la salud, o desde el autocuidado, el respeto, la protección, la alerta. Y aquí encontraremos una propuesta para entender al cuerpo como un recorrido que une la infancia, la adultez y la vejez.

a flor de piel agua tierra

La poesía es una invitación a conectar, a despertar los sentidos e incluso el inconsciente. Por eso parece tan apropiada para un libro que hable sobre la conexión con ese cuerpo del que parecemos tan desconectados/as en nuestros días. Hay en los poemas de este libro la intención de hacer un recorrido vital, por eso comienza con “Del agua a la tierra” que habla sobre ese momento inicial en que estamos en aguas oscuras, dentro del vientre materno, y de donde salimos hacia la tierra.

a flor de piel arrugas

Nos gusta que sea un libro para pensar y leer con calma, sin prisas. Porque para conectar con nosotros/as mismos/as necesitamos de ambos elementos. Son poemas que no están pensados “para niños y niñas”, si no para quien quiera escucharlos. Son pequeñas cápsulas que invitan a jugar, a observar nuestras propias arrugas, nuestra piel, nuestras sensaciones ante lo que nos agrada o desagrada. Como en “Lazos”, que nos muestra a un hombre adulto que siente que su piel no sabe volver a su cuerpo después de un abrazo:

“Siempre va vestido.Sospecha que su piel no sabe que tiene que volver con él después del abrazo.Y es que un día dio un beso,y ella se quedó para siempre en su corazón.”

a flor de piel lazos

Las ilustraciones acompañan perfectamente a cada poema, entregando una posibilidad de interpretación, amplificando o distorsionando lo que habíamos comprendido, dando pistas o confundiendo a quien lee. Porque un libro de poesía ilustrado, es un experimento también, que da libertad a ambas voces, y que no se puede leer de una sola manera.

a flor de piel calor

Nos gustan los libros así: no siempre el mensaje tiene que ser directo, educativo o comprensible a primera vista. Creo que es necesario leer también otro tipo de libros, que nos dejen pensando, que nos sean incómodos (porque no los entendemos tan bien), que nos hagan soñar. La poesía es un terreno difícil, porque hay quienes sienten que “no es para ellos/as”, que es fome, que no la entienden, y eso les hace sentir mal.

a flor de piel oso tortuga

Pero hay que darle una oportunidad a la poesía, porque está en todo lo que nos rodea: en cómo caen las hojas, en la primera caricia a un/a bebé, en el cielo nocturno, en las preguntas que nos hacemos sobre el origen del universo o sobre su destino. Por eso “A flor de piel. Pensando con el cuerpo” es de esos libros que recomendamos para atesorar, para leer y releer a través de los años, y así descubrir cuánto hemos cambiado.

a flor de piel universo

¿Lees poesía? ¿Le lees poesía a tus hijos/as? ¿Sientes que tiene algún efecto especial en sus vidas? ¡Te leo en los comentarios!


Si te interesa comprarlo, escríbeme a piopiopiopa.libreria@gmail.com o contáctame a través de las redes sociales. ¡Disfruta de la pequeña librería secreta!

13 libros sobre Organización Comunitaria

En medio del despertar social que hemos vivido, me encontré con que había cosas que no me atrevía a hacer: marchar o salir a protestar me parecía difícil con un hijo chico y otro en camino. Me daba miedo la represión, lo que pudiera pasarme, la violencia del Estado chileno y sus fuerzas de orden contra cualquiera que anduviera en las calles.

Entonces, en la desesperación de hacer algo y aportar desde algún lugar, me encontré con lo importante y sanador que es el trabajo comunitario. La organización de las bases es salvadora para el alma. Y ante este inmenso descubrimiento me empecé a preguntar, ¿qué libros que conozco hablan sobre la importancia de la organización de las comunidades en pos de un ideario común?

La Piopío pidió y ustedes ayudaron a elaborar este listado, lleno de libros bellos e importantes. 13 títulos que invitan a pensar y trabajar en comunidad:

“La calle es libre” de Kurusa (Ekaré)

Los niños de un barrio de Caracas no tienen dónde jugar. Hay un terreno cerca de la autopista donde podrían construir un parque. Piden ayuda al ayuntamiento, pero son los vecinos del barrio quienes encuentran la solución. Una historia basada en una experiencia de los niños de la biblioteca de San José de La Urbina.

“Pequeña historia de un desacuerdo” de Claudio Fuentes (Ekaré Sur)

Con una grúa y una araucaria comienza la historia de una controversia en un pequeño colegio. Los de un lado creen tener la razón; pero los del otro también. ¿Cómo resolver el conflicto? Cuando hay posiciones enfrentadas, no es fácil ponerse de acuerdo. Un libro que recoge conceptos fundamentales para entender nuestra sociedad: democracia, participación, ciudadanía.

“A qué sabe la luna” de Michael Grejniec (Kalandraka)

¿Quién no ha soñado alguna vez con darle un mordisco a la luna? Este era el deseo de los animales de este cuento. Solo querían probar un pedacito pero, por más que se estiraban, no eran capaces de tocarla. Entonces, la tortuga tuvo una idea genial: “Si te subes a mi espalda, tal vez lleguemos a la luna”, le dijo al elefante. Una historia de deseos que parecen -a primera vista- inalcanzables, pero que consiguen hacerse realidad gracias a la cooperación.

“La anarquía explicada a los niños” de José Antonio Emmanuel y Supermuerta (Los perros románticos)

La anarquía explicada a los niños fue publicada originalmente en 1931 por el anarquista español José Antonio Emmanuel, quien en pocas páginas hace un repaso de lo que significa la Anarquía, la manera de llegar a ella y una serie de 10 postulados necesarios para llevar a la práctica y hacer efectiva la Anarquía: Ayuda – Apoya – Copia lo bello – Labora – Estudia – Ama – Protege – Cultiva – No tengas esclavos – Trabaja.

“Nadarín” de Leo Lionni (Kalandraka)

La historia de Nadarín, como todos los libros de Leo Lionni, invita a pensar y aprender valiosas lecciones vitales. El valor de la diferencia y el respeto a quien -por cultura o aspecto físicono comparte las características comunes, se refleja en las primeras páginas de este clásico de la literatura infantil de todos los tiempos.

Más aún, la superación de los miedos propios, la fuerza de voluntad para disfrutar de lo que nos rodea pese a las adversidades que se presenten y la solidaridad con nuestros semejantes, también se plasman en este relato de gran calidad estética, de frases cortas llenas de figuras retóricas sutiles y sugerentes. Y como emblema de la obra, un mensaje para los lectores: la unión hace la fuerza.

“Un animal, un voto” de Florencia Herrera y Cecilia Toro (Zig-Zag)

El rey ha muerto y los animales del reino no saben qué hacer; están acostumbrados a que los manden. Vizcacha y doña Tortuga proponen un sistema de autogobierno y votar democráticamente… ¡¿Demoqué?! ¿Qué significa votar? ¿Cómo elegir lo que es más importante para la mayoría? Una entretenida historia que nos enseña los conceptos básicos de la democracia.

“El pueblo que no quería ser gris” de Ayax Barnes y Beatriz Doumerc (Ediciones Colihue, Argentina)

El pueblo que no quería ser gris es un libro sin tiempo. Es para ayer, para hoy y para mañana. Detrás tiene dos historias: una es la del cuento escrito por Beatriz en la casa de Flores y que Ayax dibujó en su taller en La Boca. Y la otra, su destino: tener un lugar, con los mismos colores del cuento o con otros, en cada sitio del mundo donde sea necesario resistir al gris o a la injusticia, impuesta por cualquiera de los reyezuelos de turno.

“Los ruidos de la calle” de Consuelo Herrera y Ly Martínez (Niñas Revoltosas)

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Un libro que pretende acompañar a nuestros familiares a la hora de conversar y reflexionar con la infancia sobre los cambios que está enfrentando Chile estas últimas semanas (y que son un clamor de hace más de 30 años).

“Sofía y el humedal” de Consuelo Herrera y Nataly Martínez (Niñas Revoltosas)

Un libro que narra la historia de Sofía y su abuela, Rosa, protagonistas que disfrutan dando paseos y descansando en su humedal favorito, hasta que repentinamente se ven enfrentadas a un obstáculo que les impide acceder al lugar que tanto aman.

“El ratón que quería hacer una tortilla” de Davide Cali y María Dek (Patio)

Era un ratón que quería hacer una tortilla y no tenía huevos. Se lo pide a su vecino el mirlo, que tampoco tiene, pero tiene harina, y entre los dos se lo piden a su vecino… Sólo el último de los animales del bosque tiene un huevo, pero en la búsqueda del huevo, los 8 animales van recolectando otros ingredientes para hacer un pastel. Cuando llega el momento de cortarlo en porciones, se olvidan del ratón, porque no había puesto ningún ingrediente. Pero luego se dan cuenta de las ideas son muy valiosas, porque sin la idea del ratón, no habrían tenido pastel. Y cortan una novena porción para el ratón.

“La mejor sopa del mundo” de Susanna Isern y Mar Ferrero (OQO Editora)

Sorprendidos por una tormenta de nieve, varios animales se refugian en casa de Tortuga que, en ese momento, había puesto agua a hervir para preparar una sopa. A medida que van llegando, los huéspedes le ofrecen: zanahorias, frutos rojos, cebollas, miel y otros muchos ingredientes para que eche en la olla.

Mientras fuera oscurece y el frío arrecia, dentro de la casa los invitados comparten un buen rato y colaboran en la preparación de la cena. Cuando prueban la sopa, todos creen que es la mejor del mundo y, asombrados, piensan que Tortuga ha debido añadir algún ingrediente especial que ellos desconocen. Al final, Tortuga les desvela su secreto.

“La avellana” de Anne-Florence Lemasson y Dominique Ehrhard (Combel)

El invierno llegó. Página a página, la nieve cubre una pequeña avellana que la ardilla dejó olvidada. Otros animales se aventuran en el jardín hasta que llega la primavera de nuevo, y así descubren que a través de la cooperación de todos ha logrado crecer un hermoso avellano.

“Una montaña de amigos” de Kerstin Schoene (Kókinos)

El pequeño pingüino tiene una tristeza muy grande porque no puede volar y tocar las nubes. Pero también, además de pena, tiene muchos amigos –incluido el lector- que harán lo imposible por ayudarle a cumplir su sueño. La cebra, el cocodrilo, el hipopótamo, la oveja, el mono y muchísimos animales más, después de un par de intentos fallidos, darán con la solución. Se suben uno arriba del otro hasta formar una altísima torre. El pingüino, al fin, consigue acercarse a las nubes y recupera la sonrisa. 

¿Cuál fue tu libro preferido? ¿Conoces algún otro que pueda sumarse a este listado? ¡Te leo en los comentarios!

Un abrazo,
Natalia.

“La nave”: abuelas poderosas y el poder de la imaginación.

“La nave” es el primer libro publicado por Paola Leiva y Marcela Ibáñez, financiado por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio en su convocatoria 2018. En él se nos cuenta la historia de Leo y sus primos, que un día escuchan a la abuela decir que va a construir “una nave” y -sin esperar de ella ninguna explicación -comienzan a imaginar dónde les gustaría viajar. Pero la nave es en realidad otra cosa: en el campo, así se les llama a los invernaderos. Así descubrimos que esta nave también permite un viaje, pero uno muy diferente al que los niños y las niñas habían imaginado.

La nave Leo cuenta lo que escuchó

Me gusta este libro porque habla sobre el poder de la imaginación. Niños y niñas fabulan con viajes a África, a la Antártida, a otros planetas, ¡a la luna! Y es que si supiéramos que tendremos una nave a nuestra disposición, ¿no dejaríamos volar también nuestra imaginación? Nos gusta que el texto permita ver la inocencia de estos/as niños y niñas, que sueñan sin límites desde el conocimiento que manejan del mundo que les rodea:

La nave Viajar a la luna

Nuna fue la primera en hablar: 

-Quiero conocer las jirafas, mi mamá me mostró un libro en el cual aparecen con un cuello muy largo, y dice que viven en un país llamado Kenia.

Nuna siempre ha soñado con subirse al cuello de una jirafa, ésta sería una gran oportunidad.

La nave Nuna y las jirafas

Me gusta además que aparezca la figura de una abuela matriarca: la familia de muchos/as primos y primas, de vacaciones en la casa de la abuela, de campo y juegos en el barro, es una que me encantaría haber vivido en mi propia infancia. Y como no la viví, ¡que me la muestren los cuentos! La abuela es gestora de ideas, es constructora, es una abuela vital que quiere traspasar sus conocimientos y encantar a sus nietos y nietas con la magia del campo y la naturaleza. Esa sabiduría, tan propia de las abuelas, es delicioso verla en acción en este libro.

Otro tema que me parece interesante es el aprender a disfrutar de las cosas simples: un viaje no sólo puede hacerse a lugares lejanos, también podemos vivir aventuras en lo que tenemos más próximo. La aventura de descubrir el huerto de la abuela, de aprender a cultivar y cosechar, de cuidar de plantas y vegetales, es de esas que jamás se olvidan. Quizá podamos olvidar el nombre de las calles que recorrimos, o de los lugares que visitamos, pero la sabiduría de nuestros/as mayores nunca la olvidaremos.

La nave El invernadero

Me gusta además que el libro muestre la importancia de la permacultura y del cuidado del medioambiente sin grandes moralejas: el disfrute de la tierra, de vivir de ella, del campo, de meter las manos al barro, de ver crecer las plantas bajo nuestro amor y cuidado, es la manera más evidente a mi parecer de mostrar los beneficios de fomentar la conciencia ambiental. Porque esta conciencia debe ser en realidad una conexión, profunda y trascendente con la tierra que habitamos, con lo que ella nos entrega para vivir, y con lo mucho que tenemos que agradecerle.

La nave El huerto

Y, como suele suceder, un elemento que me pareció fascinante en este libro es la ilustración: me encanta que sean tan coloridas, tan alegres, que en definitiva sean muy fieles al espíritu de este cuento que habla sobre las alegrías cotidianas, la felicidad de lo simple, el gozo de estar en familia y de aprender de quienes amamos. Estas ilustraciones ensoñadoras están realizadas por Marcela Ibáñez, de Yuyochilensis.

Me parece un libro sin edad, perfecto para quienes aman cultivar sus propios alimentos, para quienes creen en una vida más amigable con el medioambiente, para quienes piensan que la imaginación es el regalo más hermoso de la infancia. Y también para quienes tienen una abuela así de maravillosa, para quienes la tuvimos o para quienes aún tienen la fortuna de poder disfrutarla.

Un abrazo,
Natalia.

¿Lo sabías? Leer antes de dormir es increíblemente beneficioso para el cerebro de niños y niñas.

Cuando se recomienda leer en familia antes de dormir, se suele apelar a dos grandes razones: ayuda a dormir mejor -pues nos relaja después del ajetreo del día a día -y potencia el vínculo amoroso entre quienes leen. No en vano el dicho popular reza “Familia que lee unida, permanece unida”. (¿o no era así?) Pero hoy sabemos de una importante razón para seguir contando historias antes de dormir: al leer a Caperucita rebelándose ante el lobo, o a la Oruga Glotona comiendo todo lo que encuentra a su paso, estamos potenciando el desarrollo del cerebro de nuestros/as niños y niñas.

La interacción verbal con niños y niñas, lo que incluye el acto de leer, es una fuente de aprendizaje increíble: incrementar el razonamiento lógico, regular las emociones, comunicarse mejor con otros/as y ayudar al manejo y desarrollo del propio lenguaje, son sólo algunos de sus beneficios. Estudios, como el del doctor G. Reid Lyon -jefe del área de desarrollo y comportamiento infantil del Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano (INSIDH) en Bethesda, Maryland (EE.UU.) -, señalan que hay diferencias neuronales entre niños y niñas a quienes se les lee habitualmente, versus aquellos/as a quienes no.

Lo interesante es que estas conexiones neuronales pueden activarse y modificarse. Según estudios del INSIDH en las universidades de Yale (New Heaven, Connecticut) y Texas (Austin, Texas), los cerebros de niños y niñas a quienes no se les leía habitualmente tenían poca actividad en el área de procesamiento verbal. Pero después de que los/as investigadores/as pasaran una o dos horas diarias durante ocho semanas, leyendo y realizando ejercicios de comprensión lectora y comunicación a estos/as niños y niñas, sus cerebros habían cambiado y eran similares a los de niños y niñas a quienes se les leía desde siempre.

Incrementamos este desarrollo de las conexiones neuronales cuando leemos, por ejemplo, “Todos a dormir” y hacemos hincapié en las rimas de la historia: “Cuando se acerca la noche / mamá gorila descansa, / el bebé da muchas vueltas / y luego sube a su panza.” Lo que estamos haciendo es mostrando una forma de funcionamiento del lenguaje, que permitirá al crecer acercarse a la lectura de este tipo de textos con mayor familiaridad.

Todos a dormir de Yael Frankel y Amanuta

Construyendo un diccionario interno

Las historias que leemos pueden ser una fuente de conversación para el día a día, lo que incrementa las posibilidades comunicativas y el manejo de las palabras en niños y niñas. Cuando leemos “La pequeña Oruga Glotona” y nombramos cada alimento, podemos relacionarlos con los que come nuestro hijo o hija, y así estaremos fomentando el uso correcto de las palabras. Eso sí la doctora Lise Eliot, profesora de neurociencias en la Universidad de Chicago y autora del libro “What’s Going On in There? How the Brain and Mind Develop in the First Five Years of Life”, señala al respecto que es importante no corregir constantemente a nuestros/as hijos y/o hijas cuando hablan: la idea no es desalentarles haciéndoles ver sus errores, si no responderles con la frase correcta y así “modelar” el uso correcto del lenguaje.

La pequeña oruga glotona de Eric Carle y Kókinos

Leer además expande el vocabulario, porque niños y niñas se ven enfrentados/as a situaciones y palabras -como terrón de azúcar o zarzas -que no necesariamente forman parte de sus conversaciones cotidianas o de su contexto. Por esto es importante escoger historias de calidad, en las que el vocabulario sea rico y variado, como en “Búho en casa” de Arnold Lobel donde leemos palabras más complejas como zarandeó, resoplido, cobija o volteó.

Búho en casa de Arnold Lobel y Ekaré

¡Una más y estamos! ¿Ya?

Eso me dice el Facu cada vez que terminamos de leer un libro, y he repetido mil veces que ahora sí ya vamos a hacer tuto. Sabemos que pedir repetición es una forma de retrasar la hora de dormir, y así poder disfrutar más tiempo de ese calorcito, esa unión, de ese amor. Pero quizá no sabemos que repetir las historias una y otra vez, es una excelente forma de desarrollar el razonamiento lógico. Cuando leemos un libro por primera vez, niños y niñas no logran captar todo, señala Virginia Walter profesora de educación y estudios de información en la Universidad de California. Pero a medida que escuchan la misma historia una y otra vez, comienzan a notar patrones y secuencias que se repiten, rimas y pequeños cantos que les permiten anticipar qué dirá la página siguiente.

También la repetición de las historias les permite predecir qué va a suceder, basándose en sus conocimientos previos. Estos saberes -detectar patrones, comprender secuencias y predecir sucesos -ayudarán a niños y niñas en otras áreas del conocimiento, como matemáticas, ciencia, música y escritura. 

La lectura en voz alta, el ritual de leer en amor y empatía, no debiera desaparecer una vez que niños y niñas ya leen solos/as: ahora estarán desarrollando y agudizando su comprensión lectora. Es bueno entonces seguir comentando las lecturas, haciendo preguntas, y formulando hipótesis. Así la lectura permanecerá como una fuente de unión, vínculo y comunicación familiar.

Un ritual amoroso

Para que el desarrollo cognitivo que produce la lectura sea fructífero, es importante que niños y niñas disfruten la lectura. Peter Gorski, cabeza del comité de primera infancia de la Asociación Americana de Pediatría, señala que lo más importante es que el/la bebé logre asociar la lectura con conexión emocional y diversión. Cuando un/a niño o niña está cómodo/a y calientito/a, la lectura en voz alta puede reducir sus niveles de estrés. El estrés es generado por la producción de cortisol, que es la hormona que les permite reaccionar antes situaciones desagradables o dañinas (como sufrir bullying en la escuela o pasar por cambios muy grandes). 

Un poco de cortisol es bueno para lidiar con cantidades normales de estrés. Pero cuando hay demasiado cortisol en el cuerpo de un/a niño o niña, éste bloquea su capacidad de aprendizaje. Para que el ritual de la lectura sea un momento relajante, acurrúcate junto a tu/s peque/s en un lugar cómodo y cálido, junto a su juguete preferido. Sin duda será bueno no sólo para los niveles de cortisol de ambos/as, si no también para el alma y el corazón.

Un abrazo,

Natalia.